El tufo a ron se hace evidente en cada bocanada de aire que tomo, la música incitante y carnal; mis niñas abalanzadas sobre sus presas; son las doce, a solo unas horas del cierre; mientras yo… hace tiempo no existo, mis años me obligan a estancarme en mi esquina y disfrutar del panorama: carne joven, deseosa de sexo, poder y lujuria.
A mis casi cincuen…cuarenta y dos, todo sigue igual, nada cambia; incluso persisten algunos de los que fueron una vez mis clientes; tan fijos como suelen ser las doce campanadas al medio día, en el monasterio de al lado.
y como siempre la noche transcurre igual que todas las otras; entre mis tragos de ron con cola y cigarrillos… Se que mi vida es patética, pero es la vida que me ha tocado vivir... la maravillosa vida de puta…!!