martes, 30 de octubre de 2007

MAGDA

El tufo a ron se hace evidente en cada bocanada de aire que tomo, la música incitante y carnal; mis niñas abalanzadas sobre sus presas; son las doce, a solo unas horas del cierre; mientras yo… hace tiempo no existo, mis años me obligan a estancarme en mi esquina y disfrutar del panorama: carne joven, deseosa de sexo, poder y lujuria.
A mis casi cincuen…cuarenta y dos, todo sigue igual, nada cambia; incluso persisten algunos de los que fueron una vez mis clientes; tan fijos como suelen ser las doce campanadas al medio día, en el monasterio de al lado.
y como siempre la noche transcurre igual que todas las otras; entre mis tragos de ron con cola y cigarrillos… Se que mi vida es patética, pero es la vida que me ha tocado vivir... la maravillosa vida de puta…!!

martes, 25 de septiembre de 2007

Y sin embargo

y sin embargo en esas noches de soledad y de malas compañias, tu nombre retumba mi cabeza.

y sin embargo, aun dormida a mi lado, tu cuerpo desnudo junto al mio, te suelo engañar... pensando en todas, menos en ti.

y sin embargo, aunque eres mi centro, mi razón, mi mundo... esta maldita necesidad de estar con otras.

y sin embargo, esto nos sucede a los dos.

Y sin embargo
De sobras sabes que eres la primera, que no miento si juro que daría por ti la vida entera, por ti la vida entera; y, sin embargo, un rato, cada día, ya ves, te engañaríacon cualquiera, te cambiaría por cualquiera.

Ni tan arrepentido ni encantado de haberme conocido, lo confieso. Tú que tanto has besado tú que me has enseñado, sabes mejor que yo que hasta los huesos sólo calan los besos que no has dado, los labios del pecado.

Porque una casa sin ti es una emboscada, el pasillo de un tren de madrugada, un laberinto sin luz ni vino tinto, un velo de alquitrán en la mirada.

Y me envenenan los besos que voy dando y, sin embargo, cuando duermo sin ti contigo sueño, y con todas si duermes a mi lado, y si te vas me voy por los tejados como un gato sin dueño perdido en el pañuelo de amargura que empaña sin mancharla tu hermosura.

No debería contarlo y, sin embargo, cuando pido la llave de un hotel y a media noche encargo un buen champán francés y cena con velitas para dos, siempre es con otra, amor, nunca contigo, bien sabes lo que digo.

Porque una casa sin ti es una oficina, un teléfono ardiendo en la cabina, una palmera en el museo de cera, un éxodo de oscuras golondrinas.

Y cuando vuelves hay fiesta en la cocina y bailes sin orquesta y ramos de rosas con espinas, pero dos no es igual que uno más uno y el lunes al café del desayuno vuelve la guerra fría y al cielo de tu boca el purgatorio y al dormitorio el pan de cada día.

Título: Y sin embargo
Año: 1998
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: Yo, mi, me, contigo (1996)

jueves, 20 de septiembre de 2007

como luz segadora...un instante basto
desde su habitación hasta la acera de enfrente...
gritos ensordecedores de una triste cancion
un amor vacio, desanparado de estomagos
el llanto de un corazon solitario
una nota, un listado...una confesion
un deward, mejor que diez cerveza
un don armando con manzanas visperas de un viernes

sábado, 28 de julio de 2007

EL ALCOHOL NO MUERE EN CAMAS VACIAS II: Felicidad, enemiga bohemia

Desnuda la mañana, el sol irrumpió en mi cama, a diferencia de los demás días, no estaba solo. Al despertar, el alcohol en mis venas se había disipado; en mi cabeza mil y una voces imprudentes, me recordaban la frase preferida de mi padre: “la belleza en la mujer es relativa a la cantidad de alcohol que circula por las venas de los hombres”. Por desgracia no era mi caso.

La sobriedad de la mañana me permitió ver con mayor claridad su increíble belleza; aquella diosa del amor dormida entre mis sabanas. Como musa inspiradora de mil poemas, postrada en mi cama, junto al pervertido Sol que acariciaba sus muslos y sus caderas, serena dormía. Mientras, yo a distancia, cual pintor, observaba aquella invaluable obra de arte. Su delirante aroma permanecía intacto, cual rosa eterna.

Aunque por más que trato, no dejo de mirarla; a la vez que un extraño escalofrió se apoderaba de mí, al saber que al despertar se iría, tan lejos como la felicidad de un sentenciado a muerte. Como siempre he sabido, la desgracia de los enamorados es que el amor suele ser traicionero, aparece cuando y con quien uno menos se lo espera; ataca directo al corazón, fulmina a sus victimas. Por suerte, el mío hace tiempo lo había perdido en una mala mano de poker.

Ya me había fumado más de lo habitual cuando despertó; abrió sus ojos de miel, tan despacio cual flor al abrir sus pétalos; su rostro, mas que alegría o tristeza, reflejaba asombro; en un instante su rostro sonrojó como hierro al fundirse; bajo la cabeza con tal rapidez, tratando de esconder aquellas inesperadas lagrimas que merodeaba sus mejillas. Enmudecí, mientras aquella colilla de cigarro se consumía en mis manos, inundando la habitación.

El cenicero estaba lleno, pero aun así mi cuerpo me pedía fumar. Con un sutil gesto le ofrecí mi último cigarrillo, pero no acepto; por instantes agradecí hacia mis adentro su no. Encendí el cigarro, me aleje, cediéndole el tiempo y el espacio para pensar; al final cuando su tristeza menguo, se acerco, me beso como se besa al amor que se pierde por un largo viaje. En tan solo un instante se vistió, mientras yo aun continuaba desnudo; conteniéndome, cual cura en burdel, apegado siempre a mi viejo diccionario, al cual le habían extirpado la página donde reposaba la palabra Amor.

Por minutos, sus ojos miraban mis ojos, esperando solo una palabra que saliera de mi boca; palabras que al igual que el desaparecido no llegarán. Como todo un idiota, rápidamente tome mi billetera, saque todo el dinero que había; la escena se me hacia extraña, pero aun así lo creía correcto; por desgracia no acepto, sonrió y sin palabras, ni gestos, tomo su bolso y rápidamente por la puerta salio. Me costo unos pocos minutos reaccionar, corrí de tras de ella; desde la puerta de mi pensión en un lujoso auto la vi subir, trate de alcanzarla, pero los años de malas noches, me pasaron factura. se marcho…y sin siquiera mirar a tras.

A más de un mes, su perfume, su piel, sus labios, sus senos, sus caderas; castigo sean mis recuerdos; aquella pagina desterrada, tan notoria en el libro de mi vida.

miércoles, 4 de julio de 2007

EL ALCOHOL NO MUERE EN CAMAS VACIAS





A medida que me alejaba de aquel triste Bar, el alcohol me consumia; como adicto a drogas, mi cuerpo me pedía cama… y una buena compañía, que relajara mis más profundos deseos de pasión alcoholizada. Era una de esas noches en las que el alcohol no muere en camas vacías, a esas horas en las que el amor esta dormido, y por sustituto solo queda el deseo.
A pocas cuadras de allí, una habitación fría, un colchón, una mesa, una nevera sin cervezas, un viejo abanico y un radio, que al igual que su dueño, no quería dormir.

A solo un par de esquinas, justo antes de rendirme a la soledad de la noche, la ví; estaba sola, como una noche sin estrellas, banco sin parejas, billetera antes de un quince, mi nevera sin cervezas. Llevaba blusa clara, falda corta, tacones y medias negras como aquella triste canción. El alcohol en mis venas no se hacia tan evidente, como su tan respetada profesión. Su mirada, su cadera, su gracia, levantaron la pasión debajo de mis pantalones; como no desearla, como no comprarla. Cual tambaleante Don Juan, sigiloso me acerque, la sujete y susurre sutilmente al oído: “te vienes conmigo”, más que un sí como respuesta, su picara sonrisa. Sin mediar palabras, la invite a mi tumba; aquella fría habitación, donde esperaba aquel zumbante abanico, junto a un extraño radio que solo sabia tocar canciones de Sabina.

En el trayecto, de repente recordé semanas antes haber maldecido a las autoridades por la falta de un buen farol en aquellas oscuras calles, esta noche juro que los amaba. Entre esquinas y esquinas, mis manos, sus labios, mis labios, sus manos, era toda una poesía bohemia, si juro no haberla tocado, más que mentir, blasfemo.

Al llegar a aquella vieja edificación, con su chillante puerta de metal, anudada a los ladridos del maldito perro de mi vecina, que me acordaban los límites de horas de visitas; por suerte nunca fui ferviente seguidor de las reglas y ella muy bien que lo sabía. Pero, como pensar en reglas o vecinas, cuando llevas de la mano la llave del paraíso, aquel que solo esta unos pasos, al final de unas escaleras. Frente a mi puerta, más que pasion, su cuerpo tan cerca al mió, corazones agitados, mis labios en sus senos, mi cuello en sus labios. Nunca antes había durado tanto para abrir mi puerta; quizás por que antes no lo había intentado con una mano sujetando una blusa y la otra debajo de una falda.

Al abrirse la puerta, la advertencia usual de no te fijes quedo olvidada, sabia que solo un colchón bastaba, sin palabras de amor, sin nombre, sin pasado y mucho menos futuro. En aquella habitación fría y oscura, cosas caían y rompían; todo por una buena razon, llegar al radio antes de volver a tocarla. Al despojarse de su ropa, la habitación se ilumino; más que su impresionante cintura, su cabellos rizados, sus ojos delirios de mortales o sus labios de miel; su olor, ese aroma que emanaba de su cuerpo, impregnado en mi mente, mis manos, mis ojos, mis labios, mi cuerpo; nunca imagine encontrar a la misma diosa afrodita, en calles de perdición.

Una vez desnudos, mi cuerpo junto al suyo, la oscura y fría habitación se torno calurosa e iluminada. Húmedos dos cuerpos, el mío sobre el suyo, el suyo sobre el mío, las paredes derretidas al compás de sus gemidos. Mi delirio se hizo extremo, le jure que la amaría, que no la dejaría, rápidamente un beso, y sus labios aun con sus lagrimas eran tan dulce como la miel, la miré, bastaron solo unos pocos segundos para deleitarme de su belleza. Dos cuerpos humedecidos de pasión y agotados por el deseo, uno sobre el otro, mientras, en la radio, aquella voz ronca nos cantaba al amanecer. Y al final, la mañana venció a la madrugada, ella se durmió, recostando su cabeza a mi pecho; mientras yo…dure despierto lo que dura en pie un suicida al borde del abismo.



lunes, 25 de junio de 2007

Deseos de amor

Déjame beber del dulce néctar de tu piel, navegar por tus labios,
saborear tus senos, deambular con mi lengua las fronteras de tu piel,
donde tus gemidos sean mi farol y guía, penetrar en tu ser,
sumergirme entre tus piernas y llegar a puerto placer;
cual suave seda deslizante entre tus piernas naufragar, y una vez allí,
sientas mi firme deseo hecho carne; que las horas sean eternas,
y que nuestros cuerpo se derramen humedecidos de pasión, para lograr la unión perfecta; y vivir ese dulce sueño al que todos llaman hacer el amor.

miércoles, 20 de junio de 2007

Desesperanza

Una vez más se asoma a mi puerta,
Sin saludar, pasa y se sienta en mi silla,
Se Toma mi café, Come en mi mesa,
Se acuesta con mi mujer, Juega con mis hijos,
Lee mis libros.

Mi amigo, mi gran enemigo,
Como escapar de él,
Si cada mañana le veo al espejo.

miércoles, 13 de junio de 2007

A la sombra de su soledad


Esperanzada en el retorno al nunca jamas,
anidada en las turbias aguas de la tristeza,
cual fierro viejo, oxidado y olvidado,
su corazon desgarrado por un amor desgraciado;
cual tren sin terminal, sin parada ni final,
veia la vida pasar, a la sombra de la soledad.

El Libro

Llegó con las esperanzas abiertas en las manos, el libro que nunca ha de leer, se acercó, dijo lo que ya sabemos, se alejó sigiloso, se hiso sincero, cruzó los dedos por sus cejas, calculó, puso la primera ronda, no hablo más del caso.

Escondido de tras de sus divertidas historias, para no volver a calcular, para no volver a pasar discretamente el libro. Se frotó una vez más las cejas, rió más que todos, para olvidar sus rotos bolsillos y del resto de su semana le rien las mujeres de culos apretados.

Era su hora, viernes en la noche; pasadas las once; en casa sobre la mesa, la nunca ausente sopa fria, su viejo despierto, mirando el reloj y pensando: “ pobre mijo, con su libro arratro”.

Autor: Edward Moreno

Maligna y Nefasta

Maligna y nefasta,
Caminante errante,
Apareces de improviso,
Llenas de luto y dolor.

El miedo es tu arma
El desprecio tu castigo,
Soledad y amargura tu fiel compañía,
La agonía víspera de tu llegada.

Manto negro que envuelve la vida,
Amada musa poética,
Puerta de salida, nunca de entrada,
Enemiga del instinto humano

Amiga intima de la oscuridad,
Beso húmedo de judas,
Válvula de escape del desesperado.

A ti, muerte suelen llamar.

Autores: Yenny Ramirez & Victor Santana

martes, 12 de junio de 2007

De Poeta a Suicida

Sigilosa y nefasta noche, a la víspera de la madrugada,
en compañía de soledad, fatiga y resaca,
aprendiz de poeta escribe; vida prófuga, noches en velas,
tristeza eterna, amores desterrados, pecados guardados.

Pluma sin tinta; reflejos en sus escritos,
alcohol en las venas, musa desnuda, noche agitada;
obra inconclusa, espermas exiliados.

Horas extintas, ideas fallidas,
nudo de corbata, cigarrillo humeante,
escrito en sangre, salida perfecta,
de poeta a suicida; suicida escribe.