lunes, 18 de febrero de 2008

Retrato de un amigo

En ti la República de mierda a perdido a un gran actor, estupendo histrión...Deniro, un Brando.

Antier te vi; trajeado y con gafas, bulto en ristre, caminando por la clínica Abreu; te hice más señas que un receptor, pero no veías; las gafas tapaban el presente; sólo veías el porvenir. En un momento alargaste un brazo, lo acomodaste, miraste la hora en tu reloj, como si estuvieras tarde para la vida, y bajaste a la calle, a la barahúnda de automóviles y gentuza; eras la estrella mezclado entre el lodo, brillabas, y no por tu ausencia.
En fin, una actuación de primera, para Oscar y todo. Yo iba acurrucado en una misérrima guagua, y tus ojos no quisieron ofenderse ante semejante paisaje; no vale la pena hermano, pensé para mis adentros, un momento que pasa a la historia.
Aunque, para ser honesto conmigo mismo, Yo no miro hacia las guaguas tampoco, salvo si persigo alguna hermosura o una sospecha ilegítima. Al final, cuando tu figura se desvaneció con la distancia, comprendí que tendré que ver si armo un lío y me monto, para abandonar la vida del transporte público, aunque en el triste aposento campesino sólo se coma por las noches nada más.
Por Miguel Ibarra

No hay comentarios: